Estaba perdida en un mundo
donde anhelaba sentirme viva.
Cada día que pasaba
crecía una extraña sensación en mi alma,
como si algo dentro de mí hiciera falta.
Y cada noche, al cerrar los ojos,
no lograba comprender por qué,
mientras soñaba contando ovejas,
al final del sueño siempre se me perdía una,
haciéndome sentir
que llevaba un vacío clavado en mi alma.
Cada noche contemplaba el cielo,
y al mirar siempre la misma estrella,
comprendía que el deseo de ser madre
me había hecho derramar muchas lágrimas.
Pero ya no podía llorar más, aunque quisiera,
porque ese vacío se había vuelto parte de mi vida,
robándome la capacidad de soñar
y haciendo de mi vida una noche sin amanecer.
Pero un día de suerte te encontré...
y mi corazón volvió a creer
que no estaría sola para siempre.
Y, aunque no llevas mi sangre,
descubrí que al abrazarte eras mi hija,
devolviéndole a mi corazón las ganas de soñar.
Porque la oscuridad que habitaba en mi alma
comenzó a desaparecer con tu llegada,
iluminando cada rincón de mi vida,
poniéndole fin a una noche sin amanecer,
haciéndome comprender
que eras esa oveja que en sueños se perdía,
y aunque cambiar el mundo es imposible,
tú lograste cambiar mi vida… Luxy.

Solo puedo decir GRACIAS, por ser y por estar en este momento tan especial de mi vida, por escucharme y plasmar en un poema el sentimiento que llevo dentro, por ser la persona que ha estado de manera incondicional para mí y por ser ese ángel que llegó a mi vida para recordarme que los sueños se hacen realidad y que las personas buenas aún existen.
ResponderBorrarHermoso ❤️
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